Decidí unirme al viaje en La Guajira donde compartimos con la comunidad. Todo iba bien hasta que llegamos al mar y me asusté; nunca en mis 60 años había practicado snorkel. Mile, con paciencia y amor, me explicó cómo hacerlo y me sostuvo en el agua. Después de varios intentos, logré relajarme y disfrutar del mundo submarino. Fue un momento mágico donde vencí el miedo y entendí que la edad no es impedimento cuando tienes el apoyo adecuado.
